Los que han buceado y se han encontrado algo parecido a lo que David Doubilet ha sabido encerrar en las fotos, habrán sentido como yo, erizarse el vello, los que no habéis buceado,... si os parecen bonitas estas fotos, pensad que para nosotros son sólo evocadoras de unas sensaciones muy difíciles de transmitir. Cuando estamos bajo el agua... allá donde mires, son esas fotos, y tú estás dentro, además, flotas, vuelas... Nuestra realidad cotidiana se mueve en dos dimensiones, las del suelo, y aunque subamos escaleras, no son más que deformaciones de una superficie plana. Estamos atados al suelo, y que no falte por favor bajo nuestros pies. Pero buceando, ... realmente te mueves en tres dimensiones, y el fondo marino (si lo ves) llega a ser incómodo porque es un tonto límite. Pero da igual porque puedes seguir moviéndote en más dimensiones, y en cualquier sitio, si quieres subir o bajar, ... sólo tienes que hacerlo. Para moverte. que más da si tienes los pies arriba o abajo, ¿qué es arriba? sólo la dirección en la que van la burbujas. Hay que ser muy racional para no dejarte embriagar por esa maravillosa sensación y no perder el control y disfrutar,... para siempre.
La fotografía ha servido como medio para contar los hechos más importantes de la historia. A veces, ha hecho tambalear sociedades enteras cambiando su concepción del mundo acerca de acontecimientos o personajes. A continuación, vamos a mostrar algunas de las fotografías más importantes de la historia. Esperamos que os gusten.
El Che Guevara
Una de las fotgrafías más famosas de la historia es la del Che Guevara con su boina negra. Esta fotografía fue realizada por Alberto Korda el 5 de marzo de 1960 durante el entierro de las víctimas de la explosión de la Coubre. Sin embargo, no fue publicada hasta siete años después. El Instituo de Art de Maryland (EE.UU.) la ha denominado "la más famosa fotografía e icono gráfico del mundo en el siglo XX". Además, es una de las imágenes más reproducidas en la historia mediante su inserción en carteles, camisetas, obras de arte, etc. Esta fotografía se ha convertido en un símbolo universal de rebeldía en todas sus interpretaciones.
La agonía de Omayra
La fotografía de Omayra Sánchez, una niña víctima de la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Colombia en 1985, ha recorrido todo el mundo. Fue realizada por el fotógrafo Frank Fournier y recorrió todo el mundo después de la muerte de ésta. Sin embargo, no representó solamente a las víctimas de la catástrofe, sino que sirvió para alzar las quejas acerca de la labor realizada por el gobierno colombiano y cambiar, aunque sólo fuera un poco, el trato a la población.
La niña de Vietnam
Hay fotografías que reflejan el sufrimiento y la desesperanza humana de forma tan fiel que levatan la piel. Ésta es un niña de ellas. El fotográfo Nic Ut, consiguió retratar el horror de la guerra a través de la figura de una niña. Thi Kim Phuc, que así llamaba, acababa de ser bombardeaba con napalm por el ejército norteamericano. La fotografía muestra la tragedia humana en su más pura esencia, por eso, y por su tremenda calidad, recorrió todo el mundo y se convirtió en símbolo de los niños víctimas de la guerra.
Ejecución en Saigon
Eddie Adams, fotógrafo de guerra, fue el autor de esta instantánea. En ella se muestra el asesinato, el 1 de febrero de 1968, por parte del jefe de policía de Saigon de un guerrillero del Vietcong, que tenía las manos atadas a la espalda, justo en el mismo instante en que le dispara a quemarropa. Adams, que había sido corresponsal en 13 guerras, obtuvo por esta fotografía un premio Pulitzer, pero le afectó tanto emocionalmente que se reconvirtió en fotógrafo del mundo rosa.
La niña afgana
En 1984 en uno de sus viajes a Afganistán, Steve MacCurry fotografía a Sharbat Gula en el campamento de refugiados de Nasir Bagh. La fotograrfía fue publicada en el National Georgraphic en junio de 1985 y, gracias a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más vendidas de todos los tiempos. La imagen generó tanta espectación que Steve MacCurry volvió al país a buscarla para saber su nombre. Sin embargo, no fue hasta 17 años después, en 2002, cuando la encontró en una aldea remota de Afganistán y le pudo hacer su siguiente foto.
Los dos besos más famosos
El beso del Hotel de Ville
Esta fotogragía, que data de 1950, está considerada como la más vendida de la historia, con unos 410.000 copias despachadas. En ello contribuyó la historia con la que fue descrita durante años: según se contaba había sido tomada fortuitamente por Robert Doisneau mientras se encontraba sentado tomándose un café con su Rolleiflex en la mano. Dicho fotógrafo acciono su cámara entre la multitud que caminaba frente a él y quedo grabada esta hermosa imagen de un par de amantes besándose con pasión mientras caminaban en medio de la muchedumbre. Esta fue la historia que se conoció durante muchos años hasta 1992, cuando dos impostores se hicieran pasar por la pareja protagonista de esta foto. Sin embargo el Sr. Doisneau indignado por aquella falsa declaración, revelaría la historia original aclarando así aquella leyenda: la fotografía no había sido tomada al azar, sino que se trataba de dos actores en los que se había fijado y a los que pidió que posaran para su lente, enviándoles una copia de la foto como agradecimiento. 55 años después Françoise Bornet (la mujer del beso) subastaría la copia de esta foto recibiendo por ella 200.000 dólares.
El beso de Time Square
Victor Jogensen fotografió este beso de despedida a la Guerra en Times Square el 14 de Agosto de 1945. En la fotografía se puede apreciar a un soldado de la marina norteamericana besando apasionadamente a una enfermera. Sin embargo, estos dos personajes no eran pareja, sino que eran unos perfectos extraños que se habían encontrado allí. La fotografía, todo un icono, es considerada una analogía de la excitación y pasión de un soldado que vuelve a casa tras pasar un largo periodo fuera y, a su vez, la alegría experimentada al acabar una guerra.
El hombre del tanque de Tiananmen
También conocido como el Rebelde Desconocido, este fue el apodo que se atribuyó a un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tian’anmen de 1989 en la República Popular China. La foto fue tomada por Jeff Widener, y se transmitió esa misma noche siendo titular en cientos de periódicos, noticieros y revistas de todo el mundo. El hombre se mantuvo solo y en pie mientras los tanques se le aproximaban, sosteniendo dos bolsas similares una en cada mano. Mientras los tanques iban disminuyendo la marcha, él hacía gestos para que se fueran. En respuesta, el tanque situado en cabeza de la columna intentó sortearlo; pero el hombre se interpuso repetidamente en su camino, demostrando una tenacidad y resistencia enormes. En Occidente, las imágenes del rebelde fueron presentadas como un símbolo del movimiento democrático chino. Un joven arriesgando la vida para oponerse a un escuadrón militar. Dentro de China, la imagen fue usada por el gobierno como símbolo del cuidado de los soldados del Ejército Popular de Liberación para proteger al pueblo chino: a pesar de las órdenes de avanzar, el conductor del tanque rechazó hacerlo si eso implicaba dañar a un sólo ciudadano.
Protesta silenciosa
Thich Quang Duc, nacido en 1897, fue un monje budista vietnamita (también llamados bonzos) que se inmoló hasta morir en una calle muy transitada de Saigon el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, ya que fue atestiguado por David Halberstam. Mientras su cuerpo ardía, el monje se mantuvo completamente inmóvil. No gritó, ni siquiera hizo un ruido. Thich Quang Duc estaba protestando contra la manera en la que la administración oprimía la religión Budista en su país. Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, por lo que fue considerado como santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia. Este es el origen de la expresión “quemarse a lo bonzo”, que al revés de lo que la gente piensa no se refiere a la forma de quitarse la vida, sino al hecho de matarse como forma de protesta política.
Acechando la muerte
En 1994, el genial fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudan), que recorrió el mundo entero. En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña. Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.
The Falling Man
The Falling Man es el título de una fotografía tomada por Richard Drew durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas del World Trade Center, a las 9:41:15 de la mañana. En la imagen se puede ver a un hombre caer desde una de las torres, que seguramente eligió saltar al vacío en lugar de morir por el calor y el humo. La publicación del documento poco después de los atentados encolerizó a ciertos sectores de la opinión pública norteamericana. Acto seguido, la mayoría de los medios de comunicación se auto-censuraron, prefiriendo mostrar únicamente fotografías de actos de heroísmo y sacrificio. Un documental trato de averiguar la identidad de aquel hombre.
Fotografía y Ciencia
La mayor reunión de genios de la historia
Marthrise (William Anders durante una misión a la Luna del Apollo 8 en 1968)
Einstein sacando la lengua (Arthur Sasse, durante el 72 cumpleaños del genio) Goatse
Korova MilkBar: There was me, that is Alex, and my three droogs, that is Pete, Georgie and Dim and we sat in the Korova milkbar trying to make up our rassoodocks what to do with the evening.
[Ese era yo, Alex, y mis tres drugos, Pete, Georgie y Dim y nos sentamos en el Koroba Milkbar intentando ordenar nuestras cholas para qué hacer con la tarde.]
Moloko: "The Korova Milk Bar sold milkplus, milk plus vellocet or synthemesc or drencrom which is what we were drinking. This would sharpen you up and make you ready for a bit of the old ultra-violence. Our pockets were full of money so there was no need on that score, but, as they say, money isn't everything."
[El Korova Milk Bar vendía "milkplus", leche más vellocet o synthemesc o drencrom que es lo que bebíamos. Esto te afinaría y te dejaría listo para un poco la vieja ultra-violencia. Nuestros bolsillos estaban llenos de dinero así que allí no había ninguna necesidad de echar cuentas, pero, como dicen, el dinero no es todo.