lunes, agosto 14, 2006
martes, agosto 01, 2006
R.I.P.
¡ESTE BLOG NO ESTÁ MUERTO!
(descansa en paz, pero descansa... en paz, sin tumultos o entradas)
yo me acuerdo de él de cuando en cuando, e incluso se me ocurren cosas geniales que decir, pero... luego cuando me pongo ante el teclado, ni me acuerdo de que tuve una idea genial :(
martes, junio 06, 2006
martes, mayo 23, 2006
miércoles, mayo 17, 2006
Filtro AntiSpam
Si el correo electronico está en inglés es SPAM
|Garrafablog (Relaciones internacionales)|
lunes, mayo 08, 2006
Toda la verdad acerca del viaje a la Luna
Yo --sí, yo-- participé en el rodaje de la falsa llegada del hombre a la Luna. Me encargué de la producción y colaboré en el guión. No se aceptó mi propuesta para la frase de Armstrong. Yo quería que dijera: "Joder, que mescoño. Cuidado con el escalón, Aldrin". Todo el mundo estaba de acuerdo en que era muy natural, pero poco épica. También propuse: "Suerte que nos trajimos el jersey porque aquí de noche refresca" y "espera un segundo, que voy a echar una meadilla en ese cráter".
Tras el éxito de crítica y público, organizamos visitas turísticas por el plató. Venía gente de todo el mundo. Paletos de Oklahoma, ruidosas familias italianas, franceses estirados y otros tópicos con sandalias paseaban por el hangar mientras yo les indicaba que a su derecha tenían el Apolo XI, fabricado con plástico y papel de plata, y a su izquierda las cámaras que se usaron en julio del 69. Y el suelo, toquen, toquen, una ingeniosa mezcla de tiza y arena.
El negocio iba bien, pero la Cia no veía claro que fuera buena idea, teniendo en cuenta que la clave del asunto era hacer creer al mundo entero que los americanos realmente habían llegado a la Luna. Después de largas discusiones al respecto, decidieron asesinar a todos los implicados, haciendo que pareciera un accidente. Como en el informe se había acordado UN accidente, los tuvieron que meter a todos en un autobús y los dejaron caer por un barranco.
A los tres astronautas los sustituyeron por actores que tenían un ligero parecido con ellos, para que su familia y los periodistas no sospecharan. Nadie se dio cuenta del cambio porque, claro, al fin y al cabo eran astronautas y pasaban mucho tiempo fuera de casa en condiciones complicadas que podían llevar a que un tipo ganara diez o doce centímetros de altura y hablara con un raro acento ruso porque, esa es otra, en el caso de Collins mataron dos pájaros de un tiro y usaron a un desertor de la KGB.
Por suerte, yo tuve un accidente de verdad la noche antes y los agentes secretos, superados por las paradójicas circunstancias, me dejaron en paz.
Por si a alguien le interesa, resbalé en la ducha, me rompí un brazo y me puse un ojo morado. Sí, en la ducha, no fue una pelea de borrachos, a pesar de lo que dijeron los testigos, las fotografías, el atestado policial y el parte médico.
|Robado de La Decadencia del Ingenio; Visto en el boletín mensual de El Escéptico Digital|
sábado, abril 29, 2006
SEMÁNTICA PRÁCTICA
Sabemos que el alma como principio de la vida
es una caduca concepción religiosa e idealista
pero que en cambio tiene vigencia en su acepción segunda
o sea hueco del cañón de las armas de fuego
hay que reconocer empero que el lenguaje popular no está rigurosamente al día
y que cuando el mismo estudiante que leyó en konstantinov que la idea del alma es fantástica e ingenua
besa los labios ingenuos y fantásticos de la compañerita que no conoce la acepción segunda
y a pesar de ello le dice te quiero con toda el alma
es obvio que no intenta sugerir que la quiere con todo el hueco del cañón.
Mario Benedetti |
lunes, abril 24, 2006
EL TAMIFLU, DONALD RUMSFELD Y EL NEGOCIO DEL MIEDO

Discovery Salud
Bastó que Estados Unidos tocara la campana de alarma para que el mundo temblara de miedo ante la perspectiva de una pandemia. A pesar de que han transcurrido nueve años desde que el famoso virus de la gripe aviar fuera detectado en Vietnam y no llegan aún a cien las víctimas mortales. Una media pues de once fallecimientos al año... ¡en todo el mundo! Un detalle insignificante que no impidió a George Bush emprender su segunda "guerra preventiva" en poco tiempo, esta vez para luchar contra otra arma de destrucción masiva tan vaporosa como las "encontradas" en Irak: el virus H5N1. A fin de cuentas había hallado también una poderosa "arma preventiva", un antiviral llamado Tamiflu que comercializaba la empresa suiza Roche y que en apenas unos días se convirtió en la gallina de los huevos de oro. De hecho, los ingresos por su venta pasaron de 254 millones en el 2004 a más de 1.000 millones en el 2005. Y su techo es imprevisible dada la grotesca reacción de los gobiernos occidentales con peticiones masivas del producto. La realidad, sin embargo, es que la eficacia del Tamiflu es cuestionada por gran parte de la comunidad científica. Muchos se preguntan cómo se espera que pueda servir ante un virus mutante cuando apenas alivia algunos síntomas -y no siempre- de la gripe corriente. Obviamente la respuesta al protagonismo del Tamiflu en nuestras vidas no es científica sino puramente comercial. El Tamiflu era hasta 1996 propiedad de Gilead Sciences Inc. empresa que ese año vendió la patente a los laboratorios Roche. ¿Y saben quién era entonces su presidente? Pues el actual Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, que aún hoy sigue siendo uno de sus principales accionistas. ¿Y recuerdan que pasó el año pasado? Pues que en cuanto empezó a hablarse de la gripe aviar Gilead Sciences Inc quiso recuperar el Tamiflu alegando que Roche no hacía esfuerzos suficientes por fabricarlo y comercializarlo. Y que tenía "fuerza" para lograrlo lo demuestra que ambas empresas se sentaron a "negociar" y acordaron en un tiempo récord constituir dos comités conjuntos, uno que se encargase de coordinar la fabricación mundial del fármaco y decidir sobre la autorización a terceros para fabricarlo y otro para coordinar la comercialización de las ventas estacionales en los mercados más importantes, incluido Estados Unidos. Además Roche pagó a Gilead Sciences Inc unas regalías retroactivas por valor de 62,5 millones de dólares. Y por si fuera poco la empresa norteamericana se quedó con otros 18,2 millones de dólares extra por unas ventas superiores a las contabilizadas entre 2001 y 2003. A lo que hay que añadir un dato: Roche se ha quedado con el 90% de la producción mundial de anís estrellado, árbol que crece fundamentalmente en China -aunque también se encuentra en Laos y Malasia- y que es la base del Tamiflu. El escenario, qué duda cabe, estaba completo. Sólo había que empezar a encontrar poco a poco aves contagiadas con el virus en distintos países -un ave aquí, otro par más allá- para crear alarma mundial con la ayuda de científicos y políticos poco escrupulosos o de escasa capacidad intelectual y de los grandes medios de comunicación -que como todo el mundo sabe no se caracterizan precisamente por investigar lo que publican o emiten-. ¿Y qué tiene que ver Donald Rumsfeld en todo esto? Pues absolutamente nada. Según un comunicado emitido el pasado mes de octubre por el Pentágono el actual Secretario de Estado norteamericano no intervino en las decisiones que tomó el Gobierno de sus amigos Bush -el presidente- y Cheney -el vicepresidente- sobre las medidas preventivas que había que adoptar ante la amenaza de pandemia. El comunicado afirma que se abstuvo, que no tuvo nada que ver en la decisión de la Administración estadounidense de apoyar y aconsejar el uso del Tamiflu a nivel mundial. Y nosotros le creemos. Como cuando aseguró solemnemente que en Irak había armas de destrucción masiva. Además el hecho de que su nombre aparezca unido a una vacunación masiva contra una supuesta gripe del cerdo durante la Administración de Gerald Ford en la década de los 70 -que dio como resultado más de 50 muertos a causa de los efectos secundarios- no es más que una coincidencia. Como lo es que la FDA aprobara el aspartamo a los tres meses de que Rumsfeld se incorporase al Gabinete de Ronald Reagan a pesar de que tras diez años de estudios no se había tomado ninguna decisión. Sólo alguien muy mal pensado puede plantearse que tuviera algo que ver el hecho de que poco antes de incorporarse al Gobierno norteamericano Rumsfeld fuera el presidente del laboratorio fabricante del aspartamo. Y, por supuesto, tampoco tuvo nada que ver con la compra tras el 11-S del Vistide, fármaco adquirido masivamente por el Pentágono para evitar los efectos secundarios que podía producir la vacuna de la viruela entre los soldados norteamericanos a los que se les aplicó masivamente antes de enviarlos a Irak. Que el Vistide fuera también un producto de los laboratorios Gilead Sciences Inc, creador del Tamiflu, es otra coincidencia. Así que siga usted de cerca todas las informaciones que aún van a darse sobre la gripe aviar y llene su botiquín casero de Tamiflu. Y si hay que comprar algo más, se compra. Faltaba más. Les invito a leer el excelente artículo que Antonio Muro publica sobre ello en el próximo número de la revista.
José Antonio Campoy
Director
fasfsdf
sábado, abril 22, 2006
El verdadero problema
El verdadero problema: "Google Earth no es el problema; el verdero problema es la disponibilidad de misiles de corto alcance en el mercado negro.
- Bruce Schneier, experto en seguridad y tecnología,
respondiendo a un «experto en seguridad» asustadizo
respecto al potencial terrorista de Google Earth
para localizar con precisión… estadios de fútbol (??!!)"
Se puede decir más fuerte pero no más claro.
copiaypega desde Microsiervos